Por qué una cartera se desajusta sola
Supón que decides tener el 70 % en renta variable y el 30 % en renta fija. Tras unos años de bolsa al alza, la parte de renta variable ha crecido más, y tu cartera pasa a ser, sin que hayas hecho nada, un 80/20. Sigue siendo una buena cartera, pero ya no es la que elegiste: asume más riesgo del que querías. Rebalancear es corregir esa desviación.
Dos métodos sencillos
- Por calendario: una vez al año (o cada seis meses), en una fecha fija, comparas el reparto actual con el objetivo y corriges. Es el método más simple, y suficiente para la mayoría de personas.
- Por desviación: rebalanceas solo cuando algún activo se aleja más de cierto margen del objetivo (por ejemplo, 5 puntos porcentuales). Reacciona antes ante movimientos grandes del mercado, pero exige revisar la cartera con más frecuencia.
Rebalancear sin vender: usar las aportaciones
La forma más barata de rebalancear no es vender lo que ha subido, sino dirigir las aportaciones nuevas al activo que se ha quedado por debajo del objetivo. Si aportas cada mes (ver ahorro automático), puedes corregir la desviación en pocos meses sin vender nada, sin generar ganancias sujetas a impuestos y sin pagar comisiones de venta.
La ventaja fiscal de los fondos en España
Cuando sí hace falta vender para rebalancear, hay una diferencia importante en España: en un fondo de inversión, traspasar de un fondo a otro no tributa mientras no retires el dinero. En un ETF, cada venta puede generar una ganancia sujeta a impuestos (ver ETF o fondo indexado). Rebalancear una cartera de fondos mediante traspasos permite ajustar el reparto sin pasar por Hacienda cada vez.
Cuándo rebalancear importa menos
Si tu cartera es un único fondo indexado global de renta variable, no hay nada que rebalancear: el propio fondo ya reparte entre miles de empresas (ver diversificar). Rebalancear tiene sentido cuando combinas varios activos con pesos objetivo distintos, como renta variable y renta fija, según tu perfil de riesgo.